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Margaret Mead examina el problema de las relaciones entre personalidad y cultura a través del estudio de l. a. psicología de los sexos en distintas sociedades. Y llega a una conclusión sorprendente: los distintos rasgos psicológicos que en nuestra sociedad atribuimos al temperamento femenino y al masculino no constituyen el pr oducto de un determinismo biológico, sino que derivan de una specific estructura cultural, de modo que en otras culturas stories diferencias pueden no existir o darse de manera muy diferente o incluso opuesta.Este descubrimiento arrojó en su día nueva luz sobre l. a. drawback de los angeles personalidad del hombre y los angeles mujer contemporáneos, que los angeles autora examina basándose en los resultados de sus investigaciones.

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Las reglas que definen el modo en que el sexo y el crecimiento pueden o no ser puestos en contacto, son muchas y complicadas. El niño debe empezar a aprenderlas desde los seis o siete años, y al comenzar los angeles pubertad tiene l. a. responsabilidad de cumplirlas; cuando llega a ser adulto se establece una observación cuidada y minuciosa que hará crecer los ñames entregados a su cuidado, caer en las trampas y cepos a los animales, y crecer a los niños de su familia. No hay otro problema en los angeles vida, ni men que vencer en el alma del hombre. Los arapesh hacen responsables de todas sus desgracias, accidentes e incendios, enfermedades y muertes, a los plains, que no comparten con ellos esta mansa y benigna actitud hacia los angeles vida. Sus propios guardianes sobrenaturales, los marsalais, castigan levemente, y siempre por una violación de las reglas que hacen vivir a los hombres de acuerdo con las fuerzas de los angeles tierra, o porque los hombres no han logrado mantener separadas los angeles potencia common de las funciones femeninas y las fuerzas sobrenaturales que ayudan e instigan al hombre. Pero los plains matan por odio y en su beneficio, y se aprovechan de los angeles más leve abertura en el muro de afectos que rodea generalmente a l. a. comunidad arapesh; convierten este sentimiento apenas maligno en enfermedad y muerte, resultado al que no aspira llegar ningún arapesh. Se hace evidente que los arapesh notan que no tienen esta intención cuando alguien muere. Entonces por procesos de adivinación localizan al miembro culpable de l. a. comunidad, que dio entrada a l. a. hechicería, enviando suciedad a los plains. Pero los arapesh rehúyen tal imputación. Realizan los angeles adivinación, pero no encuentran a nadie culpable. A aquella pelea siguió los angeles reconciliación; no pueden creer que el odio que entonces se generó haya sido tan fuerte como para causar l. a. muerte. No; los angeles muerte es el acto hostil de un chantajista disgustado o el producto de algún enojo impersonal en una comunidad lejana, que habiendo perdido uno de sus miembros, pagó al chantajista para que vengara esa muerte en alguien cuyo nombre jamás conocerán. Cuando un joven muere, los arapesh evitan encontrar al responsable y tomar venganza dentro de su propia comunidad; en cambio, pagan a los plains para que maten a otro hombre joven de algún pueblo lejano, para poder cumplir con los angeles forma tradicional y decir al espíritu: �Vuelve, has sido vengado». Los que viven lejos, los desconocidos, los que son considerados capaces de todo mal, porque nunca se les ha visto ni dado fuego o alimentos, son los que pueden ser odiados, ellos y los arrogantes, fanfarrones y camorristas hechiceros, que con todo atrevimiento anuncian su crueldad y su buena voluntad para matar por un precio. Así, con los angeles ayuda de los plains y de esta fórmula de venganza distante, impersonal y mágica, los arapesh destierran el odio y el asesinato de su comunidad, pueden llamar �hermano» a cualquiera de entre cincuenta hombres y comer confiadamente del mismo plato que ellos. Han demolido de un golpe los angeles jerarquía de distinciones entre parientes cercanos y lejanos, amigo, medio amigo, pariente afín, and so on.

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